
Yo te Quiero
Trilogía de los Sentidos III
«El amor solo existe cuando te atreves a sentirlo todo.»
Irene Cao
Capítulo XIV
Yo te Quiero
Trilogía de los Sentidos III
Capítulo XIV...
Es el primer día de verano y el cielo de Roma, visto desde la terraza de nuestra casa, parece una cúpula azul infinita.
Antes de volver de Messina Leonardo me pidió que me mudara a su casa, a su ático en el Trastévere. Es el primer piso que compartimos y aún no acabo de creérmelo; ahora somos oficialmente una pareja. Casi me da miedo pronunciar esa palabra. No hemos dejado de ser unos amantes que desafían las reglas, con Leonardo ni siquiera es una opción, pero lo que resulta magnífico es que ya no debemos escondernos, ni siquiera de nosotros mismos. Podemos decirnos «te quiero» delante de todos, por fin, y eso es precisamente lo que estamos haciendo estos días, en una suerte de ritual liberador.
Esta noche damos una fiesta para nuestros amigos más queridos. Me he pasado toda la tarde cocinando con él y preparando la terraza como si se tratase de un gran evento: por todas partes hay festones de flores y tul, guirnaldas de hierbas aromáticas, farolillos que encenderemos cuando oscurezca y el cielo esté tachonado de estrellas.
Mientras compruebo que todo está en su sitio, oigo el zumbido inconfundible de la Ducati. Dejo en el suelo la maceta que estaba moviendo y me asomo por la barandilla para saludar con la mano a mi Leo. Él aparca en la explanada que hay delante del edificio, se quita el casco y me mira regalándome una de sus sonrisas de vértigo. Parece increíble, pero cuanto más tiempo pasa más me gusta ese hombre. Y más lo deseo.
—¿Me abres la puerta? —grita bajando de la moto y descargando unas bolsas de
papel.
—¿Has comprado el vino? —le respondo yo.
—Por supuesto… —Si bien no puedo verlo bien desde aquí, intuyo una sonrisita misteriosa en sus labios. ¿Qué me estará escondiendo? Entro corriendo para abrirle.
Leonardo entra, deja la carga alcohólica en el suelo y, rodeándome la cintura con un brazo, me da un sabroso beso en los labios.
—Tengo una sorpresa para ti.
...
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Hay emociones que pueden contenerse durante un tiempo.
Pero algunas conexiones terminan convirtiéndose en una necesidad imposible de ignorar.
En Yo te Quiero, Elena comienza a enfrentarse a sentimientos mucho más profundos, intensos y peligrosos de lo que imaginaba.
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