Yo te Quiero | Capítulo 13

Portada del libro Yo te Quiero | Capítulo 13: Elena, una joven mujer, hermosa, de cabello castaño. Ella está en un balcón, a la orilla de una laguna.

Yo te Quiero

Trilogía de los Sentidos III

«El amor solo existe cuando te atreves a sentirlo todo.»

Irene Cao

Capítulo XIII

Yo te Quiero

Trilogía de los Sentidos III

Capítulo XIII...

Me asomo a la ventana y mientras espero a Leonardo observo la calle abarrotada de coches. Es una noche cálida, veraniega. En Messina se encienden las farolas y huele a jazmín, del puerto llega el ruido de los transbordadores. Es una ciudad que desconozco, que jamás habría imaginado que visitaría, y me siento extrañamente fuera de lugar, sin motivo; una mano caprichosa me ha arrancado violentamente de una isla de arena y silencio para abandonarme en una ciudad atestada y ruidosa.

Llevo aquí cinco días, desde que los del servicio de emergencias transportaron a Lucrezia al hospital en helicóptero. Leonardo y yo nos hemos trasladado provisionalmente a la casa en la que vivían cuando estaban casados. Él me pidió que lo siguiera y yo acepté sin pensármelo dos veces. ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Volver a Roma y dejarlo solo en un momento tan difícil? No lo habría abandonado bajo ningún concepto, aunque ahora sufro estando aquí, en el apartamento de ellos dos.

Lucrezia está viva, pero en el umbral entre este mundo y el otro. El golpe que sufrió al tirarse al mar le produjo un hematoma cerebral y un edema pulmonar agudo. Entró en coma durante el vuelo en helicóptero y ahora ningún médico se atreve a prometernos que se salvará.

Leonardo va y viene de casa al hospital, sin descanso. Está perdido en una vorágine de dolor que lo aleja de todo y de todos, una barrera que ni siquiera yo logro franquear. Apenas habla y pasa la mayor parte del tiempo angustiado, dándole vueltas a la cabeza él solo. Su cara me revela que se siente responsable y culpable de lo que sucedió; no se perdona haber herido a Lucrezia y haberla empujado a cometer ese acto desesperado. Me gustaría abrazarlo, aliviar su tormento, pero no sé cómo hacerlo, porque se guarda todas las emociones y, sobre todo, me mantiene al margen. Por eso tengo miedo: si me aleja, podría perderlo de nuevo. Pero debo ser fuerte y desechar las dudas y los estúpidos egoísmos ante los que cedo de vez en cuando. Ahora tengo otras prioridades. Leonardo necesita un refugio donde protegerse de sí mismo y de su dolor. Y yo tengo que ser ese lugar.

La puerta de entrada se abre tras de mí. Leonardo regresa del hospital tan pálido y rígido como una máscara de cera, tiene la cara demacrada y una expresión de profundo dolor. Me vuelvo y le salgo al encuentro corriendo.

...

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Hay emociones que pueden contenerse durante un tiempo.

Pero algunas conexiones terminan convirtiéndose en una necesidad imposible de ignorar.

En Yo te Quiero, Elena comienza a enfrentarse a sentimientos mucho más profundos, intensos y peligrosos de lo que imaginaba.

Este contenido forma parte del Plan Inspiración.

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