Yo te Quiero | Capítulo 10

Portada del libro Yo te Quiero | Capítulo 10: Elena, una joven mujer, hermosa, de cabello castaño. Ella está en un balcón, a la orilla de una laguna.

Yo te Quiero

Trilogía de los Sentidos III

«El amor solo existe cuando te atreves a sentirlo todo.»

Irene Cao

Capítulo X

Yo te Quiero

Trilogía de los Sentidos III

Capítulo X...

Estamos desnudos en la cama, uno frente a otro, los ojos en los ojos, las manos en las manos, mi respiración se mezcla con la suya. Una luz tenue penetra por la ventana y define los claroscuros de nuestros cuerpos, pero ahora es la oscuridad la que debe vencer. Necesitamos la oscuridad total para mirarnos dentro y reencontrarnos como amantes.

Soy yo la que venda en primer lugar a Leonardo con el pañuelo de seda que metí en la maleta pensando en nosotros, luego él hace lo mismo conmigo y me tapa los ojos con una de sus corbatas. A saber si la habrá traído a Estrómboli para esto. De nuevo juntos, él y yo, en un universo sensual y exclusivamente nuestro, cómplices y, esta vez, al mismo nivel.

Me acaricia las mejillas, después el cuello y los hombros. Nuestras caras se acercan, nuestras frentes encendidas se tocan, llenas de deseos y de pensamientos. Nuestros labios se unen y nuestras lenguas se buscan fundiéndose en una danza lenta y atormentadora. Estamos descubriendo de nuevo nuestros cuerpos, los volvemos a modelar con nuestras manos, como si fueran unas formas toscas que hubiese que perfilar. En esta oscuridad y en este silencio florece un deseo carnal auténtico y esencial que hace desaparecer el mundo circunstante.

Siento que su aroma me sube a la cabeza y resbala por mi garganta: aturde los sentidos, casi me da vértigo. Esta noche quiero que lo descubra todo de mí, quiero que me toque, que me saboree.

Le acaricio el pelo mientras él empieza a trazar círculos con los dedos alrededor de mis pechos. Vaga por mi piel, se demora en el lunar antes de llegar a los pezones. Están duros, tensos; juega con ellos unos instantes, luego posa los labios causándome una infinidad de estremecimientos. Mi sexo se calienta y humedece aún más. Me acaricia la barriga e introduce las manos entre mis muslos: es una caricia dulce y leve; cuanto más ligera es más me tormenta.

...

❤️ Continúa leyendo esta historia exclusiva

Hay emociones que pueden contenerse durante un tiempo.

Pero algunas conexiones terminan convirtiéndose en una necesidad imposible de ignorar.

En Yo te Quiero, Elena comienza a enfrentarse a sentimientos mucho más profundos, intensos y peligrosos de lo que imaginaba.

Este contenido forma parte del Plan Inspiración.

Desbloquear acceso

```

Deja un comentario

error: