Mi Hijo, mi Boxeador | Capítulo 2

Portada de Mi Hijo, mi Boxeador | Capítulo 2: Laura, mujer de 36 años con uniforme de porrista rojo y blanco, sentada en un diván dentro de un ring de boxeo iluminado, mirando fijamente a la cámara con expresión seria y pensativa.

Mi Hijo, mi Boxeador

«Todo lo que hice, fue por ella.»

Annie Zarel

Capítulo II

Mi Hijo, mi Boxeador

Capítulo II…

El apartamento huele a café y a algo que Laura está cocinando en la cocina, un guiso de lentejas que llena cada rincón del piso con ese olor a hogar que conozco desde que tengo memoria. Pero hoy, mezclado con el aroma de la comida, hay algo más: el olor a papel nuevo, a tinta de impresora, a posibilidades.

La mesa de la cocina está cubierta de contratos, folletos, tarjetas de presentación. Hay al menos quince tarjetas diferentes, cada una con un nombre distinto, una promesa distinta, una sonrisa distinta impresa en cartulina brillante. Miguel Ortega. Roberto Salinas. Carlos Méndez. Joaquín Paredes. Nombres que no significan nada para mí, nombres que aparecieron ayer en el vestuario como si salieran de debajo de las piedras.

Laura está sentada frente a mí, con una taza de café entre las manos y el ceño fruncido. Lleva el pelo suelto hoy, y los mechones castaño rojizo le caen sobre los hombros. No se ha maquillado, y las pecas que siempre intenta ocultar están a la vista, pequeñas y dispersas sobre sus mejillas. Tiene una bata vieja sobre el camisón, la misma que usa desde que yo era niño, y en sus pies no hay zapatos.

—Mira esto —dice, deslizando una hoja hacia mí—. Este dice que quiere ser tu representante exclusivo. Que te va a conseguir peleas en el extranjero.

Cojo la hoja y la leo. Es un contrato de tres páginas lleno de palabras que no entiendo. “Cláusula de exclusividad”. “Porcentaje de participación”. “Derechos de imagen”. “Penalización por incumplimiento”. Cada palabra es un ladrillo en un muro que no sé escalar.

—¿Qué significa todo esto? —pregunto, y odio el tono de mi voz, ese tono de niño perdido que todavía aparece cuando no sé qué hacer.

Laura suelta una risa corta, sin humor.

—Si lo supiera, no estaría tan preocupada.

🔥 Continúa descubriendo los secretos de Teresa

O si eres mecenas de mi Patreon, desbloquea este capítulo conectando tu cuenta aquí:

Login with Patreon


Este libro, ‘Mi Hijo, mi Boxeador‘, es de mi autoría, Annie Zarel.

Deja un comentario

error: