Una corte de Rosas y Espinas | Capítulo 32

Me concedí un minuto, un minuto solamente, para quedarme así, de rodillas en medio de lo que quedaba del vestíbulo.

Me concedí un minuto, un minuto solamente, para quedarme así, de rodillas en medio de lo que quedaba del vestíbulo.

El baile fue un no parar de danzas y de pavoneo, de aristócratas enjoyadas, de vino y de brindis en mi honor. Yo me...

Tenía algo más que hacer antes de volver a la mansión de mi padre. Los aldeanos que alguna vez se habían burlado de mí o...

Inventar historias sobre el tiempo que había pasado con la tía Ripleigh me exigió un esfuerzo mínimo. Dije que le leía todos...

No hay mucho que decir sobre los preparativos para el viaje y las despedidas. Me sorprendí cuando Alis me...

Estaba en la cama, mirando las lagunas de la luz de la luna que se movían en el suelo. Era todo un esfuerzo no seguir...

Al día siguiente Lucien se nos unió en el almuerzo, que en realidad, para nosotros tres, era el desayuno. Desde que me había...

Un rato después de que encontrase esa cabeza, Tamlin tuvo que partir hacia las fronteras, y no quiso decirme adónde iba...

No fue el amanecer el que me despertó, sino más bien algo parecido a un zumbido. Gruñí mientras me sentaba en...

La tarde siguiente, estaba acostada boca arriba en la hierba, saboreando la tibieza de la luz del sol que se filtraba a través de...