Una corte de Rosas y Espinas | Capítulo 32

Portada del libro Una Corte de Rosas y Espinas | Capítulo 32: una pareja de una mujer y un fae inmortal, en medio del bosque.

Una corte de Rosas y Espinas

Una corte de rosas y espinas I

«El amor puede ser la más peligrosa de las maldiciones.»

Sarah J. Maas

Capítulo XXXII

Una corte de Rosas y Espinas

Una corte de rosas y espinas I

Capítulo XXXII…

Me concedí un minuto, un minuto solamente, para quedarme así, de rodillas en medio de lo que quedaba del vestíbulo.

Después me puse de pie con mucho cuidado para no tocar el vidrio ni la madera rota…, ni la sangre. Había manchas de sangre en todas partes, charcos y manchurrones sobre las paredes arrasadas.

«Otro bosque —me dije—. Otras huellas para rastrear».

Muy despacio, me moví por el suelo, tratando de entender la información que aquellos restos habían dejado. Había sido una pelea feroz…, y a juzgar por las manchas de sangre, la mayor parte del daño había ocurrido en el mismo momento de la pelea, no después. El vidrio destrozado y las huellas iban y venían desde el frente hasta el fondo de la casa, como si el lugar hubiera estado rodeado. Los intrusos habían tenido que abrirse paso a través de las puertas de entrada; destrozando por completo las que daban al jardín.

«Ningún cuerpo», me repetí una y otra vez. No había cuerpos y la sangre no era tanta. Tenían que estar vivos. Tamlin tenía que estar vivo.

Porque si él había muerto…

Me froté la cara y respiré hondo, temblando. No quería hacer demasiadas conjeturas. Me temblaban las manos cuando me detuve frente a las puertas del comedor, desencajadas y rotas.

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Este libro, ‘Una corte de Rosas y Espinas‘, es de la autora Sarah J. Maas.
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