Yo te Miro | Capítulo 14

Portada del libro Yo te Miro | Capítulo 14: Elena, una joven mujer, hermosa, de cabezo castaño. Ella está mirando por la ventana.

Yo te Miro

Trilogía de los Sentidos I

«El deseo despertó el día que me atreví a mirarte.»

Irene Cao

Capítulo XIV

Yo te Miro

Trilogía de los Sentidos I

Capítulo XIV...

Las vacaciones se han acabado por fin y yo he dejado a mis espaldas el viejo año agradecida, pero sin añoranza. A pesar de que he iniciado el nuevo de forma catastrófica, debo mirar hacia delante. No he hecho la consabida lista de buenos propósitos, pero me he prometido de nuevo que este será el año de las decisiones valerosas.

Para empezar quiero retomar con energía el trabajo. He realizado algunas entrevistas, pero según parece en Venecia no hay nada interesante por el momento. Así que me puse en contacto con la profesora Borraccini, la directora del Instituto de Restauración con la que aún colaboro, quien me propuso un proyecto en Padua: participar en la restauración de la capilla de los Scrovegni con un equipo que ella misma supervisa. Un trabajo prestigioso para mi carrera, pero debería ir y venir todos los días en tren, así que tengo que pensármelo.

Además me he apuntado a un gimnasio, no sé con qué valor, a decir verdad. El martes tengo pilates, el lunes y el jueves voy al curso de zumba. Obviamente, me va mejor con el pilates, quizá porque no hay mucho que hacer además de estirarse. Si bien no soy muy elástica, al menos logro tocarme las puntas de los pies con los dedos. Sobre la zumba, en cambio, correría un tupido velo. Gaia me convenció y ahora maldigo el día en que acepté. La instructora está loca; además, cuando estoy en la sala no puedo evitar mirarme al espejo y me siento ridícula en medio de la horda de mujeres desenfrenadas que se contonean y se mueven a un ritmo frenético mientras yo las sigo rezagada, al menos a media secuencia de tiempo. Acabo siempre la clase jadeando, pero no puedo por menos que reconocer que al final me siento ligera, cansada en el mejor sentido de la palabra, y que mi torpeza casi me divierte.

En cuanto a la vida sentimental, he de reconocer que la situación está realmente estancada.

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La tensión apenas comienza.

Lo que sigue en Yo te Miro profundiza en una conexión cada vez más intensa, peligrosa e imposible de ignorar.

Este capítulo forma parte del Plan Inspiración.

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