
Dominada por el Deseo
«Cuando el deseo manda, rendirse también puede ser un placer.»
Capítulo VII
Dominada por el Deseo
Capítulo VII…
Morgan se despertó lentamente, emergiendo de la neblina de un sueño erótico en el que estaba tumbada desnuda sobre la hierba bajo la luz de la luna, los brazos descuidadamente por encima de la cabeza, mientras los tirones en sus sensibles pezones creaban una piscina de dulce placer entre sus piernas. Se retorció. Los rayos plateados de la luna le acariciaban los brazos, el vientre, la parte superior de sus muslos con una suave caricia. Gimió.
Las hojas de los árboles se movían con una ligera brisa veraniega, rozándole los pechos y los sensibles pezones. Una y otra vez las hojas encontraban el camino a su cuerpo, un ligero roce que avivaba lentamente su necesidad sensual.
Una hoja con un borde afilado le recorrió el cuerpo. Un pequeño aguijonazo en la dura cima de su seno la sorprendió. Intentó apartar la hoja, pero fue reemplazada por una cálida caricia, y una oleada repentina de deseo entre las piernas. Otra hoja le pellizcó el otro pezón y una nueva oleada de deseo la atravesó. Se arqueó ante el suave dolor y de nuevo fue premiada con una inundación de calor y humedad.
El dolor entre sus muslos se convirtió en un latido, un redoble de tambores dentro de su cuerpo que exigía liberación. Morgan gimió, cambiando de posición.
Debajo de ella, la hierba le pareció extrañamente suave. Intentó incorporarse, pero fue incapaz de moverse. Otra hoja se paseó por su seno izquierdo, suave, sedosa, ligeramente tierna. Fue seguida con rapidez por un brusco pellizco en el pezón.
El dolor duró un instante, y fue reemplazado por una necesidad despiadada y apremiante en las tensas cimas de sus pechos. Se arqueó, buscando que se repitiera, mientras otra hoja bajaba por su vientre y rozaba suavemente su monte de Venus.
Las sensaciones se amontonaron, una sobre otra, hasta que su cuerpo exigió más. Intentó moverse, tocarse, sólo para descubrir que no podía. Otra hoja se prendió de un pezón, todavía con más dureza que antes. Gimió. El sudor le humedeció la piel entre los senos y la espesa humedad se convirtió en un latido interminable entre sus piernas.
…
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Morgan creía saber cómo manejar la atención, el peligro y el deseo.
Hasta que alguien comenzó a observarla demasiado de cerca.
En Dominada por el Deseo, la tensión aumenta con cada encuentro entre Morgan y Jack, mientras secretos, obsesiones y amenazas comienzan a mezclarse.
Porque a veces, la persona encargada de protegerte… también puede convertirse en tu mayor debilidad.
Este contenido forma parte del Plan Inspiración.
Este libro, ‘Dominada por el Deseo‘, es de la autora Shayla Black.
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