Yo te Siento | Capítulo 5

Portada del libro Yo te Siento | Capítulo 5: Elena, una joven mujer, hermosa, de cabezo castaño. Ella está en un dormitorio al lado de la cama.

Yo te Siento

Trilogía de los Sentidos II

«Porque olvidarte no es posible cuando aún te siento en la piel.»

Irene Cao

Capítulo V

Yo te Siento

Trilogía de los Sentidos II

Capítulo V...

Es un domingo por la noche casi veraniego, el aire es caliente, el cielo conserva su claridad y una sensación de feliz indolencia flota en los rostros de la gente. La mano de Filippo resbala por mi vestido y se detiene en un costado mientras nos dirigimos a la salida del cine. En el Trevi ponían Amor mío, ayudame, una película del festival dedicado a Alberto Sordi. No me lo esperaba, pero la sala estaba abarrotada de gente y eso me ha hecho recordar los foros de cine a los que solíamos ir cuando estábamos en la universidad; a veces solo asistíamos tres o cuatro personas a la proyección, Filippo y yo incluidos.

—Me ha encantado volver a verla —observa él con una sonrisa de satisfacción—. Es una película especial, extraña.

—Sí, no es la clásica comedia italiana. —Alzo la mirada intentando atinar con la palabra—. Te deja un gusto amargo —añado frunciendo la nariz.

—En ciertas escenas no sabes si reír o llorar. Además, hay que reconocer que Monica Vitti está fantástica.

—Pues sí.

Asiento con la cabeza haciendo creer a Filippo que nuestros pensamientos son idénticos, pese a que no es del todo así. Soy presa de una tempestad de emociones. Me esfuerzo por ocultársela, pero no sé si lo estoy logrando, a juzgar por la manera en que arden mis mejillas.

Ha sucedido mientras estábamos sentados en la sala. Estaba tranquila y serena, disfrutando de la película, acurrucada contra el cuerpo de mi novio, con la cabeza pegada a la suya y cogidos de la mano. Todo parecía perfecto. Hasta que proyectaron esa escena. El coche que derrapa en el paseo marítimo, la mujer que le confiesa a su marido que se ha enamorado de otro, la pelea furibunda, él que la persigue y la hace cambiar de opinión a fuerza de bofetadas. La escena siempre me ha hecho reír, pero esta noche no. Mi mano suelta de golpe la de Filippo mientras mi mente retrocede a hace una semana. Estaba allí, en ese mismo lugar, ya he visto pasar ante mis ojos esos fotogramas. La reconozco: es la playa de Sabaudia. Estaba allí con Leonardo, tan mentirosa e infiel como la protagonista, solo que en mi caso no se trataba de una película.

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Elena está entrando en un territorio donde el deseo y las emociones comienzan a mezclarse de forma peligrosa.

Lo que ocurre después en Yo te Siento transforma por completo la intensidad de la historia: nuevas decisiones, silencios incómodos y una conexión imposible de ignorar.

Este contenido forma parte del Plan Inspiración.

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