
Una corte de Rosas y Espinas
Una corte de rosas y espinas I
«El amor puede ser la más peligrosa de las maldiciones.»
Sarah J. Maas
Capítulo XIV
Una corte de Rosas y Espinas
Una corte de rosas y espinas I
Capítulo XIV...
Bosques occidentales. Bosquecito de abedules. Pollo muerto. Lazo doble. Cerca de una corriente de agua.
Repetí mentalmente las instrucciones de Lucien mientras salía de la mansión, atravesaba los cuidados jardines, cruzaba las colinas cubiertas de hierba silvestre, vadeaba arroyos cristalinos y entraba en los bosques primaverales. Nadie me detuvo, nadie me vio salir, arco y carcaj al hombro, el cuchillo de Lucien en la cintura. Llevaba también un morral con un pollo muerto, cortesía del personal de la cocina, que se quedó muy extrañado con mi petición. También me había metido un cuchillo adicional en la bota.
Las tierras estaban tan vacías como la mansión, aunque de vez en cuando veía algo que brillaba con el rabillo del ojo. Y cada vez que me daba la vuelta para mirar, el brillo se convertía en la luz del sol que bailaba sobre un arroyo cercano, o el viento que movía las hojas de un sicomoro solitario sobre una loma. Cuando pasé junto a una charca que se había formado a los pies de una colina alta, habría jurado que cuatro cabezas femeninas salían del agua y me miraban. Me apresuré a seguir adelante.
Cuando entré en los bosques verdes occidentales, se oía solamente el canto de los pájaros que se llamaban y el roce de los animales que se movían entre los arbustos. Nunca había llegado hasta esos bosques en las cacerías con Lucien. No había senderos, ni nada domesticado. Los robles, los olmos y las hayas se entremezclaban en un tejido espeso, y casi ahogaban el resto de la luz de sol que se arrastraba a través de las densas copas. El suelo cubierto de musgo se tragaba cualquier sonido que yo pudiera hacer.
Viejo…, ese bosque era antiguo. Y estaba vivo, vivo de una forma que yo sentía en lo más profundo de mis huesos. Tal vez era la primera humana en quinientos años que caminaba bajo esas ramas oscuras, pesadas, la primera que inhalaba la frescura del tapiz de hojas primaverales que cubría la podredumbre húmeda, espesa.
Abedules…, corrientes de agua. Me abrí paso por los bosques, la respiración tensa en la garganta. La noche era el momento peligroso, me recordé. Solamente tenía unas pocas horas hasta la puesta de sol.
...
❤️ Continúa leyendo esta historia exclusiva
Feyre cruzó la frontera hacia un mundo donde la belleza y el peligro conviven en cada sombra.
Lo que comienza como un castigo pronto se convierte en algo mucho más intenso, oscuro y difícil de escapar.
En Una corte de rosas y espinas, cada capítulo acerca a Feyre a secretos capaces de cambiar su destino para siempre.
Este contenido forma parte del Plan Inspiración.
```

