Los Secretos de Teresa, mi Abuela | Capítulo 2

Los secretos de Teresa, mi abuela | capítulo 2, retrato realista de mujer madura de 58 años, voluptuosa y segura, en su sala de estar al atardecer con vista al jardín.

Los Secretos de Teresa, mi Abuela

«La primera vez que la vi romper las reglas, entendí que yo también quería aprender a romperlas con ella.»

Capítulo II

Los Secretos de Teresa, mi Abuela

Capítulo II…

El domingo pasó sin sobresaltos.

Fui a casa de mis padres a media mañana. Tomé un auto; todavía no había resuelto lo del carro y no quería depender de nadie. El trayecto fue corto, apenas quince minutos desde mi apartamento hasta la urbanización donde crecí. Suficiente para recordar la rutina de antes.

Sofía abrió la puerta.

—¿Ahora sí eres visitante formal? —bromeó.

La abracé. Sigue siendo más expresiva que yo. Mi madre apareció desde la cocina con el mismo gesto protector de siempre, aunque ya no tengo veinte años recién cumplidos. Mi padre me dio un apretón de manos antes de abrazarme también, breve, firme.

Almorzamos juntos. Conversaciones normales: cómo estaba el apartamento, si ya tenía todo listo para el lunes, si necesitaba algo. Mi padre preguntó por los planes en la empresa con tono técnico, no emocional. Siempre ha sido así. Interesado, pero práctico.

Sofía habló de la universidad. Exámenes, entregas, un profesor insoportable. La escuché con atención real. Me gusta verla crecer con esa mezcla de seguridad y caos que caracteriza los primeros años de adultez.

Me fui antes de las cinco.

No quería llegar tarde a organizar mis cosas. El lunes comenzaba formalmente mi integración a la empresa del abuelo y prefería empezar sin improvisaciones.

Esa noche, ya en el apartamento, revisé documentos, ordené ropa, dejé el escritorio despejado. Llamé a mi abuelo, Ernesto.

Contestó al segundo tono.

—¿Listo para mañana?

—Sí.

—Bien. No llegues antes de las ocho. No necesito mártires en mi edificio.

Sonreí.

—Entendido.

—Te presentaré al equipo. No voy a intervenir en tu liderazgo. Te respaldaré, pero no te voy a cargar.

Era su manera de decir que confiaba en mí.

—Eso espero.

—Daniel.

Su tono cambió apenas.

—Aquí no eres mi nieto. Eres un profesional más. Que nadie tenga dudas de eso.

—De acuerdo.

Colgamos.

Dormí poco.

No por nervios.

Por anticipación.

🔥 Continúa descubriendo los secretos de Teresa

Este libro, ‘Los Secretos de Teresa, mi Abuela‘, es de mi autoría, Annie Zarel.

Deja un comentario

error: