
Dominada por el Deseo
«Cuando el deseo manda, rendirse también puede ser un placer.»
Capítulo V
Dominada por el Deseo
Capítulo V...
«¡Oh, Dios mío!».
Morgan saltó de la bañera, agarró una toalla y se envolvió con ella, cubriéndose lo mejor que pudo. ¡La había visto… y todo lo que había hecho!
Se volvió hacia la ventana, esperando que Jack hubiese tenido la decencia de marcharse para darle privacidad ahora que ya lo había atrapado comportándose como un mirón. Pero Jack seguía allí, imperturbable, sin camisa, con su enorme pecho subiendo y bajando a causa de la respiración entrecortada, controlándose a duras penas. Peor aún, la observaba con una mirada ardiente y depredadora. Absolutamente sexual. No parecía que fuera a disculparse. Esos ojos le estaban diciendo que lo había excitado. Que la deseaba. Que tenía intención de tenerla. Punto.
El ardor entre sus muslos que había intentado apagar, latió con fuerza, volviendo de nuevo a la vida. Morgan cerró los ojos, luchando contra el torbellino de deseo que crecía en su interior. Deseo y furia disputaban una carrera en su estómago. Luchando codo con codo, muy por delante de la mortificación que ocupaba el tercer lugar.
Pero al final fue la furia quien llegó a la línea de meta.
¡Maldita sea! Puede que Jack, le hubiera salvado la vida, pero eso no le daba derecho a invadir su intimidad y espiar cualquier cosa que ella estuviera haciendo, mientras él mismo se excitaba. Arrogante. ¡Grosero! Todos los hombres eran iguales.
El famoso temperamento O’Malley, del que siempre se había enorgullecido su madre, ardió como lava líquida en su interior, devorando a su paso cualquier vestigio de calma y decoro.
Dirigiéndole una mirada llena de veneno a la ventana, Morgan se dio la vuelta con rapidez y abandonó el cuarto de baño, atravesó el pasillo hacia la cocina y la salita, dirigiéndose hacia la puerta trasera de la cabaña.
Antes de llegar a ella, la puerta se abrió. Jack entró, feroz y silencioso. Y tan tenso, que lo más probable era que si le lanzaba un cuchillo, éste rebotara. Él cerró la puerta a sus espaldas con un tranquilo chasquido que resonó en la planta de sus húmedos pies a través del brillante suelo de madera.
...
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Morgan creía saber cómo manejar la atención, el peligro y el deseo.
Hasta que alguien comenzó a observarla demasiado de cerca.
En Dominada por el Deseo, la tensión aumenta con cada encuentro entre Morgan y Jack, mientras secretos, obsesiones y amenazas comienzan a mezclarse.
Porque a veces, la persona encargada de protegerte… también puede convertirse en tu mayor debilidad.
Este contenido forma parte del Plan Inspiración.
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