Yo te Quiero | Capítulo 11

Portada del libro Yo te Quiero | Capítulo 11: Elena, una joven mujer, hermosa, de cabello castaño. Ella está en un balcón, a la orilla de una laguna.

Yo te Quiero

Trilogía de los Sentidos III

«El amor solo existe cuando te atreves a sentirlo todo.»

Irene Cao

Capítulo XI

Yo te Quiero

Trilogía de los Sentidos III

Capítulo XI...

Son unos días de maravillosa lentitud, de placeres perezosos y sensuales, los que estoy viviendo aquí con Leonardo. Las horas parecen hechas de nada y, en cambio, están llenas de sol, de mar, de comida, de palabras, pero, por encima de todo, de amor. Incluso trabajar —yo en mis bocetos y él en sus recetas— es un privilegio en este paraíso en el que el tiempo parece haberse detenido. Pero el futuro, sea el que sea, nos encontrará juntos.

De vez en cuando el volcán nos llama con un resoplido, como un gran animal impaciente. No tardaremos en marcharnos, pero no hay prisa; a pesar de que estoy completamente curada, mi pierna todavía necesita un poco de reposo.

La buena noticia es que, después de tantos días de padecer la frustración de mirar el mar sin poder entrar en él, hoy me he bañado por fin; sumergirme en el agua ha sido una liberación, un bautismo del verano, que aquí ha explotado ya, pese a que aún estamos en mayo. He estado a remojo casi una hora, nadando con precaución debido a la pierna y dejándome mecer por las olas. Ha bastado el contacto con esta agua límpida y fresca para revigorizar y tonificar un poco mi cuerpo, que ha estado adormecido durante demasiado tiempo.

Además, ayer Leonardo me hizo descubrir otro lado de Estrómboli, un lugar realmente mágico. Rodeamos la isla en barco hasta llegar a Ginostra, un pueblecito solitario de cuarenta almas al que solo se puede acceder por mar y cuyo puerto es el más pequeño del mundo. Fue como hacer un viaje al pasado: allí ni siquiera circulan las motos ni los motocarros; los mulos son el único medio de transporte y las lámparas de petróleo son casi el único sistema de iluminación. Solo unos pocos tienen luz eléctrica, que funciona con paneles solares.

Antes de abandonar el pueblo, Leonardo compró un gran dentón a un pescador que acababa de volver al puerto. Una vez en casa, lo asamos a la brasa y después lo aliñamos con una salsa de hierbas y especias.

Hace unos días empezó a enseñarme los rudimentos de la cocina y me está gustando, me estoy apasionando. La alergia que antes sentía por los fogones se está transformando en curiosidad por experimentar platos diferentes y conocer las materias primas. Él me confió que jamás había revelado sus secretos de chef, pero que conmigo había decidido saltarse esa regla. Debo aprender casi todo, pero me estoy aplicando; soy una buena alumna.

...

❤️ Continúa leyendo esta historia exclusiva

Hay emociones que pueden contenerse durante un tiempo.

Pero algunas conexiones terminan convirtiéndose en una necesidad imposible de ignorar.

En Yo te Quiero, Elena comienza a enfrentarse a sentimientos mucho más profundos, intensos y peligrosos de lo que imaginaba.

Este contenido forma parte del Plan Inspiración.

Desbloquear acceso

```

Deja un comentario

error: