
Yo te Miro
Trilogía de los Sentidos I
«El deseo despertó el día que me atreví a mirarte.»
Irene Cao
Capítulo VIII
Yo te Miro
Trilogía de los Sentidos I
Capítulo VIII...
Hoy es el gran día. Veré de nuevo a Leonardo y hablaré con él, le explicaré quién soy y qué quiero de él. Hasta ahora nunca he tomado la iniciativa con un hombre, ni siquiera sé cómo se hace, no sé anticiparme como Gaia y expresar mis deseos. Pero esta vez debo intentarlo, esta vez es diferente. Tengo la impresión de que Leonardo me exigirá más valor del acostumbrado.
Salgo de la ducha y me paro delante del espejo. Con una mano quito un poco de vapor. Ahí estoy. Sigo siendo yo. La cara redonda, los ojos oscuros, un poco enrojecidos por el agua, la melena corta y morena que gotea sobre los hombros. No obstante, algo ha cambiado. Desde ayer un nuevo deseo se ha instalado en mi mundo, una especie de inquilino impertinente que molesta a los viejos vecinos.
Trataré de fingir que es una mañana como las demás, me comportaré como suelo hacer. Tengo que convencerme de que estoy yendo a trabajar, eso es todo, pese a que sé de sobra que en realidad me dirijo a su casa.
Trato de pensar en otra cosa y acabo de arreglarme para salir. Me seco el pelo, me pongo unos vaqueros y un suéter fino de lana, me echo la gabardina sobre los hombros y cojo el vaporetto hasta Ca’ Rezzonico. Compro La Repubblica en el quiosco que hay debajo del pórtico, llego al palacio y subo la escalinata. Cada fase de mi rutina es un paso hacia Leonardo.
Pero cuando entro en el palacio él no está.
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La tensión apenas comienza.
Lo que sigue en Yo te Miro profundiza en una conexión cada vez más intensa, peligrosa e imposible de ignorar.
Este capítulo forma parte del Plan Inspiración.


