
Una corte de Rosas y Espinas
Una corte de rosas y espinas I
«El amor puede ser la más peligrosa de las maldiciones.»
Sarah J. Maas
Capítulo XXXIX
Una corte de Rosas y Espinas
Una corte de rosas y espinas I
Capítulo XXXIX...
Desde ese momento, todas las mañanas y todas las tardes me llevaban una comida caliente a la celda. La engullía entera, pero maldecía el nombre de Rhysand. Encerrada en ese lugar húmedo, no tenía otra cosa que hacer que pensar en la adivinanza de Amarantha…, de lo cual, por lo general, no sacaba otra cosa que un fuerte dolor de cabeza. La repetí una y otra y otra vez, y nada.
Pasaron los días y no vi ni a Lucien ni a Tamlin; Rhysand no acudió ni una sola vez a provocarme. Estaba sola, completamente sola, encerrada en silencio, aunque los gritos de las mazmorras seguían oyéndose día y noche. Cuando el sonido se volvía insoportable y no conseguía dejar de oírlo, me miraba el ojo tatuado en la palma. Me preguntaba si lo habría hecho para recordarme a Jurian…, una bofetada cruel, mezquina, que me decía que tal vez estaba en camino de pertenecerle a él como el antiguo guerrero humano pertenecía ahora a Amarantha.
De vez en cuando le decía algunas palabras al tatuaje…, y después me maldecía, me llamaba estúpida. O maldecía a Rhysand. Pero habría jurado que una noche, cuando me estaba quedando dormida, el ojo parpadeó.
Si había contado bien el horario que me marcaban las comidas, unos cuatro días después de haber visto a Rhysand en su habitación acudieron dos altas fae a mi celda.
Aparecieron a través de las grietas y se formaron a partir de astillas de oscuridad, como había hecho Rhysand. Pero él se había convertido en una forma tangible, sólida, y estas inmortales permanecieron todo el tiempo como sombras, sus rasgos apenas discernibles, excepto la ropa suelta, flotante, fabricada con telas de araña. No dijeron nada mientras me cogían de los brazos. No peleé contra ellas…, no había nada contra que pelear y ningún lugar adónde correr. Las manos que me sujetaban por los antebrazos eran frías pero sólidas, como si las sombras fueran una capa, una segunda piel.
...
❤️ Continúa leyendo esta historia exclusiva
Feyre cruzó la frontera hacia un mundo donde la belleza y el peligro conviven en cada sombra.
Lo que comienza como un castigo pronto se convierte en algo mucho más intenso, oscuro y difícil de escapar.
En Una corte de rosas y espinas, cada capítulo acerca a Feyre a secretos capaces de cambiar su destino para siempre.
Este contenido forma parte del Plan Inspiración.
```

