Una corte de Rosas y Espinas | Capítulo 3

La nieve pisoteada que cubría el sendero hacia la aldea estaba manchada de negro por el paso de los carros y los caballos.

La nieve pisoteada que cubría el sendero hacia la aldea estaba manchada de negro por el paso de los carros y los caballos.

El sol se había puesto para cuando salí del bosque. Las rodillas me temblaban. Tenía las manos completamente entumecidas,...

El bosque se había transformado en un laberinto de hielo y nieve.