
El Asesino de la Red Social
«Donde la venganza arde, el deseo también hierve.»
Capítulo XX
El Asesino de la Red Social
Capítulo XX…
«¿Puedo ofrecerle algo a la señorita?», dijo el camarero de aquel hotel de lujo en el que se encontraba con ese gracioso acento que la gente de aquel país tenía. «¿Podría traerme otra caipiriña?», pidió ella sonriendo de oreja a oreja. Se estaba fenomenal tumbada en aquella tumbona en aquel paraje de ensueño.
Observando aquel espectacular mar recordó cómo se había librado de todo y había dejado atrás su vida para encontrar otra mucho mejor. Su intención no había sido en ningún momento quedarse con el policía. Era muy guapo, tenía un cuerpo de ensueño y la había hecho disfrutar como nunca pero ella ya había forjado otros planes mucho mejores que quedarse para siempre en aquella ciudad de mala muerte junto a un hombre al que le obsesionaba su trabajo. Tal vez tampoco se merecía la forma en la que le había traicionado pero era la única forma de asegurarse de que podía seguir manteniendo su falsa identidad por mucho tiempo, al menos el que ese pobre desgraciado permaneciese en prisión.
En el fondo le había hecho gracia la cara de él al descubrir que no había sido más que un pequeño peón al que se debía sacrificar. Sus gritos llamaron la atención de todos los clientes del hotel. Ella se hizo la víctima y negó el haber tramado absolutamente nada con aquel policía. La grabación de voz de su móvil dejaba claro que ella simplemente estaba con un amante y que el policía lo asesinó sin más. Tampoco pudo probarse que el muerto fuese el asesino de la red por lo que finalmente acabaron condenándole a muchos años de cárcel.
«Aquí tiene, señorita», dijo el camarero acercándola su caipiriña. «Muchas gracias», le agradecí con una enorme sonrisa. «El señor Whiteman quiere que le avise de que ha hecho una reserva en el restaurante a las ocho», dijo antes de irse. «Perfecto, gracias», contestó levantándose de aquella maravillosa tumbona. Tenía dos horas para ponerse irresistible para el último multimillonario al que había logrado engatusar. Su nueva personalidad le había proporcionado una vida llena de lujos y placeres que de no haber sido por el asesino de la red no había logrado. Al final hasta iba a tener que agradecerle el haber intentado acabar con su vida pues de otro modo ella seguiría siendo una mojigata, con un triste trabajo con el que a duras penas sobrevivía y que nadie reconocía.
Tal vez aquel hombre era el definitivo o tal vez no, pero de lo que estaba segura era de que ella estaría dentro del juego durante mucho tiempo más. «The Game is on».
Este libro es del autor Alison R Lee.
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