
Yo te Siento
Trilogía de los Sentidos II
«Porque olvidarte no es posible cuando aún te siento en la piel.»
Irene Cao
Capítulo XII
Yo te Siento
Trilogía de los Sentidos II
Capítulo XII...
Vamos, Elena. Anda. Conoces el camino».
Es la voz de Roma, desierta y bochornosa, una música imponente que me dice que tenga valor, que no me pare en la primera encrucijada. Conozco el camino, es cierto, ya no necesito el mapa para orientarme. Camino lentamente, con las gafas de sol para tapar las ojeras y el estómago encogido por el pasado que acabo de dejar a mi espalda, aunque pensando también con ligereza en el futuro que me espera. Romper con Filippo, el hombre que me forcé a amar, ha sido desgarrador. Ahora el corazón me lleva a casa de Leonardo, el hombre que deseo sin dudarlo y —la idea me aterroriza— que amo.
No nos hemos vuelto a ver desde esa noche. Hace solo tres días y ya me parece un siglo. No sé por qué no ha dado señales de vida. Eso me preocupa un poco, aunque solo hasta cierto punto; este silencio es propio de sus dinámicas, que ya conozco. Por mi parte, me prometí no buscarlo hasta que no hubiese aclarado todo con Filippo. He dejado incluso que pasase otro día antes de correr a su lado. Lo que me está sucediendo es tan desestabilizador que he sentido la necesidad de quedarme a solas para tomar aliento y poner en orden mis pensamientos. Ni que decir tiene que no lo he conseguido del todo y que ni siquiera ahora sé si estoy haciendo lo que debo, pero he decidido poner punto final a las dudas y las paranoias; el tiempo de las incertidumbres ha tocado a su fin, todo lo que podía suceder ha sucedido, así que más vale ver lo que ocurrirá después. Y yo siento curiosidad, además de terror, por descubrirlo. Voy a buscar a Leonardo para hablar con él, para comprender si esa noche me dijo de verdad esas palabras o si, en cambio, las soñé. Y para decirle la única cosa de la que estoy segura: que lo quiero.
Sigo caminando a orillas del Tíber; parece una larga serpiente dorada y somnolienta, inocua. La calle está casi desierta. Hace demasiado calor. El sol azota inclemente, el asfalto emana nubes de bochorno y vapor, y el viento que soplaba hasta ayer se ha detenido, así que el aire está muy cargado. Pero resisto. Falta poco y no quiero coger un taxi. Andar me ayuda a pensar. Debo prepararme, porque este encuentro será decisivo.
```
🔥 Continúa leyendo esta historia exclusiva
Elena está entrando en un territorio donde el deseo y las emociones comienzan a mezclarse de forma peligrosa.
Lo que ocurre después en Yo te Siento transforma por completo la intensidad de la historia: nuevas decisiones, silencios incómodos y una conexión imposible de ignorar.
Este contenido forma parte del Plan Inspiración.
```



