
Yo te Siento
Trilogía de los Sentidos II
«Porque olvidarte no es posible cuando aún te siento en la piel.»
Irene Cao
Capítulo XI
Yo te Siento
Trilogía de los Sentidos II
Capítulo XI...
—¿Cuántas noches piensa quedarse? —pregunta el recepcionista.
—Por el momento una. Luego ya veremos.
—Por favor. —Me da las llaves de la habitación y me guía por el pasillo—. Aquí está, es la segunda a la derecha. Si necesita algo, me encuentra en recepción.
Es casi la una y media y estoy sola en la habitación número cuatro del hotel Mari I, un establecimiento sin pretensiones próximo a Termini. Es el primer sitio barato que he encontrado en Internet.
Cuando esperaba el taxi que me iba a traer hasta aquí, abrí las ventanas de casa para hacer salir el olor de Leonardo y mío, y mientras el viento cálido del verano aireaba todo hice a toda prisa una pequeña maleta con lo estrictamente necesario. Puede que sea el primer equipaje esencial de mi vida. Luego cerré las ventanas. Fui a la sala, cogí una hoja de la impresora, me senté en el taburete donde suelo desayunar y cogí un bolígrafo.
Querido Fil
Empecé así, sin preámbulos, pero después me detuve. Por mi mente pasaban las imágenes de nuestra relación, desde el primer beso hasta hace unas horas, todos los momentos que hemos vivido juntos, el último acto de amor de una historia ya acabada. Mi mano temblaba mientras me disponía a asestar el golpe de gracia. Me imaginé allí, en esa casa, cuando Filippo regresara. ¿Qué podía decirle que le hiciese menos daño que mi ausencia? Aun en el caso de que hubiese encontrado las palabras adecuadas, ¿cómo habría podido soportar estar después bajo el mismo techo? Irse era la única opción, pero no podía hacerlo sin darle una explicación, por pequeña que fuera.
De manera que escribí a toda prisa unas cuantas palabras para decirle tan solo que hay otro hombre en mi vida y que ya no puedo seguir con él. Seca, breve, sin disculpas ni justificaciones, porque no las hay. Si debe odiarme, lo hará hasta el fondo.
Doblé el folio por la mitad y lo puse bien a la vista en la repisa de mármol, bajo la lucecita de los hornillos, la única que dejé encendida.
Antes de decidirme a salir, con el bolso ya en el hombro, miré alrededor por última vez. La casa que he compartido con Filippo los últimos cinco meses. Pese a que puede parecer un acto de cobardía, a veces es necesario tener más valor para escapar que para quedarse.
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Elena está entrando en un territorio donde el deseo y las emociones comienzan a mezclarse de forma peligrosa.
Lo que ocurre después en Yo te Siento transforma por completo la intensidad de la historia: nuevas decisiones, silencios incómodos y una conexión imposible de ignorar.
Este contenido forma parte del Plan Inspiración.
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