El Asesino de la Red Social | Capítulo 14

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El Asesino de la Red Social

«Donde la venganza arde, el deseo también hierve.»

Capítulo XIV

El Asesino de la Red Social

Capítulo XIV…

Aquella mujer le estaba volviendo loco en más de un sentido. Primero había llegado a su casa sin avisar y desobedeciendo sus órdenes. Luego lo había llevado a un mundo de placer para poco después pedirle que la hiciese una foto completamente desnuda y en una pose de lo más indecente para mandársela a aquel desgraciado.

Sabía que estaba jugando con él. Le estaba poniendo celoso adrede. Pero tenía que meterse en la cabeza que era sólo una testigo y que todo aquello que estaba pasando no debería haber pasado nunca. Todo aquello debería darle igual pero… No, no le daba igual quería a aquel cabrón desalmado lejos de ella, lo quería fuera de escena, lo…

Ella lo había acariciado dulcemente totalmente consciente del daño que acababa de hacerle, sonriéndole de una forma extraña. Después lo había vuelto a besar y había conseguido que hicieran el amor de nuevo, esta vez con más calma, saboreándose el uno al otro, disfrutando de sus cuerpos. Aquello le había vuelto más loco que poseerla como lo había hecho antes. Se estaba metiendo muy dentro de su cabeza y eso no auguraba nada bueno pero ella era adictiva y cuando se marchó de su casa fue incapaz de pegar ojo. Sólo podía pensar en ella. Hubiera deseado que se hubiese quedado allí toda la noche con él para haber disfrutado más de ella.

Todo aquello se estaba volviendo muy peligroso. Durante sus años de policía había confirmado como mezclar el trabajo con el placer, y más uno como el suyo, no traía nunca nada bueno. Al final alguien saldría herido de la peor de las maneras.

Agotado por todos esos pensamientos se metió bajo la ducha y esperó a que el agua se llevase todos sus temores, pero no fue así. Se encontró temblando de celos cada vez que pensaba que ella tendría que volver a verlo y esta vez deberían llegar hasta el final para que él se descubriese solo. El mero hecho de pensar que otro que no fuera él fuese a tocar su cuerpo y a llevarla a un placer infinito lo ponían furioso. Comenzó a pensar en otros planes que no acabasen con ella metiéndose en la cama con aquel canalla. Tal vez si… y si… pero no, tenían que pillarlo con las manos en la masa para poder atraparlo.

Se metió en la cama añorando el cuerpo caliente de ella a su lado. Le hubiera gustado tanto dormir abrazado a ella… Entonces pensó en las últimas palabras que ella le había dicho antes de levantarse de la cama y dejarle allí solo con aquel desasosiego, «¿Harías cualquier cosa por mí?». Él había asentido enseguida, estaba atrapado en un extraño embrujo que ella le había echado. Por supuesto que hubiera hecho cualquier cosa por ella. «Dentro de poco sabremos si eso que me aseguras es verdad», le había dicho misteriosa mientras le daba un último beso en los labios antes de marcharse.

No sabía que había querido decir con aquello ni a qué se refería. Seguramente debería estar preocupado por ello, pero después de haber probado dos veces en un solo día de las deliciosas mieles de aquella mujer lo único en lo que podía pensar era en volver a probarlas.

Este libro es del autor Alison R Lee.
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