El Asesino de la Red Social | Capítulo 11

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El Asesino de la Red Social

«Donde la venganza arde, el deseo también hierve.»

Capítulo XI

El Asesino de la Red Social

Capítulo XI…

Estaba nervioso. Durante aquella noche había tenido un millón de dudas que le habían acosado sin tregua. ¿Y si era una trampa? ¿No era mucha casualidad haber encontrado a la hermana de su última víctima y que hubiese logrado quedar con ella en tiempo record? Su sexto sentido, ese que le había mantenido con vida y lejos de las rejas de una cárcel, le decían que había algo raro en todo aquello. Estuvo a punto de no ir a su cita pero aquella mujer era tan intrigante… Tal vez fuese su mejor captura.

Durante todo el camino le estuvo dando vueltas a todo aquello y en más de una ocasión estuvo a punto de darse la vuelta e irse a casa, pero una fuerza invisible le hacía seguir caminando hacia el restaurante en el que había quedado con ella. Deseaba poseerla para después colocar sus manos sobre su frágil y hermoso cuello y observar cómo poco a poco la vida se escapaba de ella dejando un hermoso cadáver que todo el mundo recordaría.

Llegó al restaurante al menos media hora antes. Tenía que controlar la situación y para ello debía relajarse y repasar el plan que tenía para ella. Volvería a tener una conversación imaginaria con aquella mujer en la que, al final, aceptaba marcharse con él a un hotel, no muy lejos de allí, donde la haría pasar la noche de su vida.

Un camarero le llevó hasta la mesa que había reservado. Estaba sudando mucho y eso no era bueno. ¿Y si se daba cuenta de sus intenciones? No, imposible, con su cara, ¿quién no iba a pensar que era un ángel en vez de un demonio?

Pidió una copa de vino para amenizar la espera a la vez que calmaba sus malos presentimientos. Un par de horas, sólo un par de horas y todo habría acabado, lo cual significaba que su adrenalina estaría por las nubes y se sentiría como en el cielo.

Estaba dando su primer sorbo a su copa cuando la vio entrar por la puerta. Aquella mujer no podía ser de ese mundo. Llevaba un vestido negro con un escote generoso que no dejaba mucho a la imaginación. Qué irónico que se hubiera vestido de aquel color teniendo en cuenta lo que tenía pensado hacer con ella esa noche. Según se acercaba a su mesa, siguiendo al camarero, se dio cuenta de otro detalle. Aquella falda era tan corta que con cada paso que daba se veía el encaje del final de su media. Notó cómo inmediatamente una erección iba creciendo poco a poco en sus pantalones según ella se iba acercando. Estuvo tentado de saltarse sus propias normas y llevársela en ese mismo momento a los baños para poseerla allí mismo.

Él se levantó cuando estuvo cerca y ella le correspondió con una seductora y traviesa sonrisa dibujada en los labios. La ayudó a sentarse y se preparó para vivir una de las mejores noches de toda su vida.

Este libro es del autor Alison R Lee.
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